Terapia de luz roja (RLT) Es un tratamiento popular no invasivo conocido por promover la salud de la piel., reducir la inflamación, y aumentar la energía celular. Pero si eres una nueva mamá, te preguntarás - ¿Es seguro utilizar la terapia con luz roja durante la lactancia??
Cómo funciona la terapia de luz roja
RLT utiliza luz roja e infrarroja cercana de bajo nivel para penetrar la piel y estimular las mitocondrias., ayudar a las células a producir más energía (atp). Esto puede promover la curación., reducir el dolor, y mejorar el bienestar general: todos beneficios importantes durante el período posparto.
Beneficios potenciales para las madres que amamantan
El uso de terapia con luz roja después del parto puede ayudar:
- Curación de heridas después de una cesárea o desgarro perineal
- Rejuvenecimiento de la piel y producción de colágeno
- Apoyo al estado de ánimo, ayudar con la fatiga posparto o la tristeza posparto
- Alivio del dolor, especialmente en la parte de atrás, espalda, o articulaciones
- Mejora del sueño y los niveles de energía.
Algunas madres incluso informan que usan luz roja alrededor del área del pecho para reducir la inflamación de conductos bloqueados o mastitis - aunque se necesita más investigación.
¿Es seguro durante la lactancia??
La evidencia actual sugiere que La terapia con luz roja es generalmente segura para las mujeres que amamantan., especialmente cuando se usa en áreas que no son de lactancia, como la cara, atrás, o piernas.
Sin embargo:
- Evite la exposición directa a la luz de alta intensidad al área del pezón a menos que lo indique un proveedor de atención médica.
- no usar terapia de calor infrarrojo en los senos sin supervisión médica si se trata de mastitis o ingurgitación.
- Siga siempre las instrucciones del fabricante para un uso seguro..
Pensamientos finales
La terapia con luz roja puede ser una herramienta de bienestar beneficiosa para las nuevas mamás, ayudando con la recuperación y la energía. Si bien se considera seguro durante la lactancia, Siempre es mejor consultar con su médico o asesor de lactancia., especialmente si estás apuntando al área del pecho.